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martes, 2 de febrero de 2016

Elementos de la forma en las artes plásticas


Acá les dejaré estos documentales sobre los elementos de las artes. Les dejo acá el primero y a partir de éste pueden localizar los seis restantes en Youtube. Me parecen muy claros y tienen ejemplos magníficos. Consideran 7 elementos básicos: línea, figura, color, textura, forma, valor y espacio. Recordemos que en esto de los elementos de la forma, las clasificaciones son siempre un poco caprichosas. Nosotros hemos revisado esto muchas veces en diferentes modos y bajo concepciones diversas, pero me parece que este modo de entender los elementos básicos tiene mucho sentido. Estos videos didácticos tienen un pequeño problema y es que no están en español, ni con subtítulos. Sólo tienen subtítulos en inglés que tienen que activar en youtube (ya saben, en la parte inferior de la barra donde dice "cc"). Pero es una buena oportunidad de practicar su inglés y además los ejemplos visuales son tan contundentes que incluso como mero catálogo de ejemplos visuales es valioso. No obstante, les recomiendo hacer un esfuerzo para comprender el texto que es también muy provechoso.




martes, 26 de enero de 2016

El arte y el conocimiento 2

El arte y el conocimiento 2


Espero no resultar demasiado reiterativo, pues ya antes he escrito un pequeño texto que resume mucho de lo que acá intentaré decir de nuevo. Así, este texto cumpliría tan sólo la función de revisar una vez más el mismo tema, tratando de abordarlo desde ángulos distintos. Esto resulta para mí importante dado que el tema, tal como aparece en el programa institucional del curso, me hace entrar en conflicto cada vez que lo abordo en clase y debo decir que, entre todos los objetivos planteados por el programa, es éste con el que mayor indecisión he sentido en cuanto a la manera en que debería abordarse.

   Y es que tengo cierta reserva a admitir el objetivo tal como está planteado en los referentes institucionales, porque no alcanzo a ver con claridad lo que realmente se quiere decir. El objetivo señala que el estudiante "valorará las manifestaciones de las Artes Plásticas a fin de identificar su utilidad como medio de conocimiento". ¿qué significa en realidad esto?

   He tratado de ver lo más provechoso del planteamiento tal como está y creo haberlo encontrado en su utilidad como elemento de contraste para emprender una reflexión que nos ayude a ir más allá del corto alcance que parecería señalar a primera vista. En el fondo, me parece que además de que el tema puede estar apareciendo de manera transversal en todas las actividades, bien vale la pena darse algún momento para discutirlo abiertamente, más por lo que abre a discusión que por las conclusiones a las que podamos llegar, que siempre serán provisionales.

   Sé que no parece haber problema en el planteamiento tal como está, y quizá sea yo el que injustificadamente lo juzga mal, pero el que aparezca ahí el arte como un "medio" para el conocimiento, lo coloca como si su sentido quedara solamente en tal mediación con respecto a otra cosa o a otra forma de saber "más importante", como si no hubiera suficiente razón en el arte por sí mismo, como para justificar su papel obligatorio en la educación del bachillerato. Algo que está claro es que la presencia del arte en la educación está siempre amenazada por un escepticismo cientificista, voluntario o involuntario, que le regatea, y a veces consigue reducirle, el campo de acción.

 Para ir en orden, explicaré primero la forma en que puede abordarse el asunto, admitiendo su papel de mediación, pero sólo para poder, en seguida, mostrar cómo, en mi opinión, esta forma de resolverse parece dejarnos lejos de la verdadera función del arte y de su relación más íntima con el saber. 

   Entonces diría, en primer lugar, que una manera sencilla de argumentar sobre la utilidad del arte, como medio para el conocimiento, estaría en ser un auxiliar, a través de la fuerza de la imagen, de los textos que muestran su propia explicación reforzándola con imágenes. Así, sumando a su elocuencia la fuerza de la imagen, lo clarificarían, lo explicarían mejor "con dibujos". Esta sería una tarea del arte como ilustración del texto. Cierta, y hay casos admirables pero no me resulta suficiente. Porque cuando las ilustraciones son magníficas, su poder artístico ya no radica en el texto sino en ellas mismas.


Axolotl, José María Velasco



   También podría mostrarse cómo una obra nos informa sobre los hechos pasados mostrando datos sobre las costumbres, las formas de vestir, de conducirse, en general de vivir y de relacionarse con el mundo. En fin, a través de examinar las múltiples circunstancias de su producción: contexto cultural que lo produjo, intencionalidad de los artistas y espectadores, formas de interpretación y uso, formas de exhibición y distribución, y todos los datos que arroja como objeto. Pero ante esta explicación, debemos decir que esto mismo puede hacerse con cualquier otra cosa producida por una cultura, pertenezca o no a esa indefinida esfera que llamamos del arte. No descalifico este potencial, al contrario, lo tomo en cuenta como algo muy importante y útil, pero me parece que tampoco atina a lo más específico del arte tal como lo entendemos hoy, pues el mismo sentido tendría quizá hacer un estudio sobre la fabricación de utensilios cualesquiera con el mismo resultado. Y, sin embargo, mirando las obras artísticas encontramos siempre algo más.


Pieter Brueghel, El triunfo de la muerte, 1562


   Otro argumento para explicar la relación del arte con el conocimiento sería aquel que identifica el arte con la expresión de las emociones y que ubicaría ahí su función principal al informarnos sobre el mundo subjetivo de las personas. Aunque este acercamiento es más afortunado, y es además una explicación muy popular, tampoco creo que deba ser nuestro único punto de llegada. Y es que hay muchos modos de interpretar esto. No quisiera dar espacio a una aceptación perezosa que banalice el papel del arte como una simple alternativa de comunicación para socializar nuestros sentimientos. Además en esta definición no se especifica qué tipo de expresión sería ésta y cuál su diferencia de otras expresiones no artísticas. Agreguemos que no todas las obras artísticas van dirigidas a la emotividad y aún en las que lo hacen, a esta intención les acompañan muchas otras posibles. Aclaro, me gusta la idea de lo emotivo que cobra vida en el arte, la escultura de Barlach, acá abajo, lo hace y todas las obras del expresionismo lo demuestran, que puede tener un poder catártico e incluso terapéutico, pero creo que valdría la pena precisar todavía un poco más para no cambiar el saber por el sólo decir y su gran poder de comunión por uno más modesto, de comunicación. Pensemos, por ejemplo, en Sol LeWitt, cuyo arte es difícilmente calificable como emotivo, pero es maravilloso por otras razones, ¿cuáles? Para empezar, su poder de evocar la creación misma.





Ernst Barlach, El vengador, 1914


Sol LeWitt, Incomplete open cubes, 1974


   Y así, aunque los tres planteamientos puedan ser verdaderos y aunque las imágenes que acompañan al texto lo atestigüen, no alcanzan a dejarme satisfecho porque parecen limitar al arte como una "herramienta" del conocimiento y porque dejan al arte como un ámbito secundario que puede, acaso, funcionar como auxiliar de fines que aparecen, ellos sí, como de importancia mayor, entiéndase el "Conocimiento" identificado con una visión exclusivamente científica del saber.

   Pero entonces ¿cuál es o dónde está esa relación que he anunciado como más importante? Aunque la explicación tendría que ser un poco más larga, intentaré decirlo en unas pocas líneas, que, obviamente requerirían después un desarrollo y una explicación más cautelosa y que, obviamente son por ahora nada más que mi opinión, pero al menos, una opinión que considero fundamentada.

   A grandes rasgos diría que, distinto del saber científico o filosófico, el arte es una esfera de saber que, mediante su actividad, abre formas inéditas de relacionarnos con el mundo, en tanto que, mediante los dispositivos que llamamos "obras de arte", en su gran diversidad, señala estas formas nuevas, las inventa o las construye. 

   A esto agregaría que las obras de arte son siempre, además de lo que puedan ser en su infinita multiplicidad, una evocación de la potencia creadora y, por tanto, libre, del ser humano.

   Así, su contribución al conocimiento no es marginal, sino central porque el arte sería ese ámbito donde, ligado o no a otras formas de la actividad humana, se realiza la más importante de las capacidades de los seres humanos, que es su potencialidad creativa. Eso que nos permite ir más allá de la resolución de las necesidades primarias y que, así, nos identifica como seres libres.

   Aunque el arte puede servir para muchas cosas, desde adornar las paredes, hasta hacer negocios, la parte importante del arte está lejos de estas funciones. Tengo la convicción de que el arte es el espacio donde se está reafirmando de manera permanente el carácter libre del ser humano. Por eso me atrevería a decir que es una de las más altas esferas del humanismo. Pues, al mismo tiempo, exige poner a prueba la libertad, la capacidad de inventar nuevas rutas, de analizar lo hecho para ser potenciado en lo que pueda hacerse aún mejor. Es el mundo, en expansión, de lo posible.

   Este mundo en expansión tiene como motor principal una cierta insatisfacción con lo ya hecho, una suerte de asombro que nos empuja a poner a prueba si somos capaces de hacer algo más, de decir mejor, de volver a mirar, de cambiar de ángulo y de estrategia. El arte es así, una mirada colocada sobre el mundo, mediada por nuestro asombro y convertida en impulso para la actividad, siempre una actividad constructora, transformadora. ¿Otras formas de saber también? Quizá, pero el arte no aparece como subordinado a una acción utilitaria, lo cual en ocasiones es cuestionado por las personas más prágmáticas. Yo creo que esto, lejos de ser un defecto es su principal virtud porque al no estar obligado a la resolución de necesidades, puede tener la mayor libertad posible y se abre al espacio de la libertad lúdicamente, simplemente porque le es posible.

   Este asombro que mueve a los artistas también puede estar presente en una mirada hacia nosotros mismos. Toda forma artística es, en cierto modo, una declaración asombrada de la propia energía, de la propia habilidad para la transformación. Es por eso que los objetos, las acciones y los procesos artísticos deberían ser valorados, porque son testimonio simbólico de lo que en lo profundo somos, de lo que vamos siendo y de lo que podemos ser.

Hasta aquí mi intento de una definición.


Algunas notas necesarias


En mi prisa por describir este vínculo que estamos buscando, he descuidado algunas premisas de las que debí partir. Las dejo acá como notas, por lo pronto. En algún momento agregaré algunas más que den mayor precisión al tema. Pero creo que con esto que se ha dicho tenemos material suficiente para empezar a discutir. Dejo acá las notas enumeradas.



1. No hay una sola definición del arte, sino muchas. En tanto que producto cultural, hay que aclarar que la palabra arte describe al menos:

- Un conjunto de prácticas
- Un conjunto de objetos
- Un conjunto de intencionalidades

 
2. La relación que tenga el arte con el conocimiento tendrá que adoptar cierta concepción del arte y cierta concepción del conocimiento. Las variaciones en la asunción de estas nociones repercutirá en las diversas posturas que es posible tomar. Yo prefiero considerar el arte como un conjunto de prácticas de las que las obras de arte son consecuencia y testimonio. Y prefiero entender el conocimiento como "saber", es decir, como el gran conjunto de experiencias conscientes (y a veces incluso no totalmente conscientes) de los seres humanos frente al mundo.

3. Así, voy a permitirme emplear la palabra "saber" para no adjudicarle caprichosamente un nuevo significado a la palabra "conocimiento". Lo hago con la confianza de que así es como mejor mostraremos lo que el arte aporta a los seres humanos. Y en ese sentido, sí creo que el arte enriquece estas posibilidades y fomenta el saber.

4. Desde la antigüedad, el arte se ha considerado un saber técnico. De hecho, la palabra arte, que para los griegos era tekné, distingue precisamente el saber de orden teórico del saber técnico. Desde ese punto de vista, el saber del arte sería del orden del saber hacer. Pero esta distinción no es aplicable a lo que el día de hoy consideramos arte, pues el concepto moderno de arte se ha ampliado en su semántica y se ha restringido en cuanto a lo que como saber técnico abarcaba antes.

En pocas palabras, el día de hoy podemos contar con una serie de saberes técnicos que no identificamos ya en la palabra arte. Y, en contraste, existen múltiples formas de actividad que no se reducen a lo técnico a las que, de hecho, sí llamamos arte.

Así, veríamos que la noción moderna del arte no se restringe al saber técnico como describía la concepción antigua de éste. Es en esa concepción moderna donde debe caber esa formulación del arte como forma de saber.

5. Si, en cambio, consideramos que no sólo existe el saber en su sentido científico o informativo, sino que existen otros modos de saber, entonces podremos distinguir el saber artístico como fin en sí mismo y también otras funciones posibles, que no necesariamente están subordinadas al saber informativo o científico.
 

martes, 5 de enero de 2016

Trabajos de estudiantes 2015-16 A

Acá algunos de los trabajos realizados por los estudiantes en este semestre.


Dibujo

Lo primero que compartiré acá son estos ejercicios de dibujo, que corresponden a la primera actividad del curso, y que, a mi gusto, son muy interesantes por los logros iniciales que pude observar, sobre todo en los estudiantes que tenían la sensación de no poder dibujar en absoluto. Son trabajos realizados a partir de imágenes proyectadas. Con un curso corto y un programa exigente que nos permite una dedicación apenas de unas semanas para el dibujo, quise intentar una ilustración de las recomendaciones generales del dibujo de tipo Betty Edwards, con especial atención en habilidades de observación, pero en versión ultra veloz. Hemos explorado la posibilidad de emplear el proyector para hacernos de modelos que podamos ver en el salón de clases. Hemos experimentado con dos tipos de imágenes. A la primera, hemos aplicado un filtro de desenfoque, dejando inicialmente a la vista sólo una macha borrosa y gradualmente hemos ido enfocando la imagen y los estudiantes han venido detallando sobre la marcha. Los resultados han sido muy buenos para quienes no habían dibujado antes pues les permite dibujar desde un parámetro estrictamente visual antes que desde una intención simbólica. Los momentos intermedios del proceso van mostrando un dibujo de mancha que suele ser muy interesante (lamento no haber registrado fotográficamente ese paso intermedio salvo en un caso) y poco a poco el dibujo va tomando detalles, y también, va mostrando gradualmente el distinto modo de dibujar y mirar de cada uno. El segundo fue realizado a partir de imágenes en alto contraste, con una finalidad similar, pero ahora proponiendo un dibujo concentrado en las relaciones de figura, proporción y relación de fondo y figura. Los resultados son buenos, pero también considero importante el modo como el ejercicio hace explícitos estos procesos a lo largo del trabajo, y que ahí se muestran tanto los productos de la observación en una interpretación que busca ser estrictamente retiniana, como la interpretación simbólica de las imágenes, generlmente involuntaria, que al final produce los diferentes estilos que adopta cada persona para dibujar.




































































Escultura


El segundo conjunto de ejercicios lo hicimos sobre escultura. Como habíamos estado trabajando alrededor del retrato, decidimos hacer bustos y ponernos a prueba con los rostros. Nuevamente el resultado ha superado mis expectativas. Acá algunas imágenes.



















domingo, 3 de enero de 2016

Arte moderno y posmoderno

He incluido estos videos que he encontrado en Youtube porque me parecen una explicación muy clara de la distinción entre arte moderno y arte posmoderno, tema central en nuestro curso.

Los he tomado del proyecto de Darin McNabb (profesor de filosofía en la Universidad Veracruzana), llamado La Fonda Filosófica. Pueden encontrar más material sobre temas filosóficos en su página http://www.lafondafilosofica.com o directamente en Youtube, verán que incluye explicaciones muy accesibles sobre asuntos complejos.









sábado, 17 de octubre de 2015

Sobre la Bauhaus

La Bauhaus es un referente importantísimo para entender el nacimiento del diseño industrial, del diseño gráfico y de la educación artística en el mundo moderno. Fundada por Walter Gropius, un arquitecto visionario, esta escuela tuvo entre sus maestros a extraordinarios artistas, tres de ellos en la lista de mis indudables favoritos: Oscar Schlemmer, Paul Klee y Kandinsky.

El planteamiento del proyecto era absolutamente novedoso y, aunque con cierto carácter utópico en sus intenciones, concretado en una realidad contundente: llevar la técnica industrial al arte y el arte a la técnica para inundar el mundo con objetos embellecidos por el camino más plenamente moderno.

Todo esto a partir de un espíritu inaudito de experimentación plástica y con un sistema de talleres retomando la vieja fórmula medieval de maestros y aprendices, pero en una versión modernizada.

Mucho de esto se ha intentado adoptar en las escuelas de arte actuales, pero hay algo más en la Bauhaus que no es tan fácil de improvisar, y es esta especie de voluntad genuina apegada a un espíritu de su tiempo. Una energía extraordinaria proveniente quizá de una motivación colectiva que se sabía descubriendo algo de gran importancia para ellos mismos y para el futuro.

Yo he sentido siempre cierta fascinación con ese magnífico proyecto, surgido en la frágil República de Weimar, y, debo confesarlo, he tenido, ingenuamente quizá, la aspiración secreta de que bajo una motivación de la misma altura, un día pudiéramos conseguir en nuestro país algo similar, adecuado para nuestras propias condiciones, en la escala que acaso nos fuera posible.




domingo, 14 de septiembre de 2014

Autorretratos


Aquí dejo algunos autorretratos de grandes pintores de la historia. El autorretrato es uno de los géneros de la pintura que resulta siempre muy interesante, no sólo porque nos ha permitido reconocer el rostro de muchos de los grandes artistas del pasado, sino porque además se trata de la mirada del propio autor volcada sobre sí mismo. Su mayor interés reside en el escrutinio que el propio artista hace de su propia persona en lo físico, en lo psicológico y en todas aquellas cosas que configuran lo que llamamos nuestra personalidad. Así, los autorretratos suelen tener una fuerte carga emotiva, siempre nos dicen algo más que las biografías sobre aquél que pinta. Pensemos por ejemplo en los diversos autorretratos de Van Gogh, sobre todo aquél con la oreja herida, o el magnífico Baco de Caravaggio donde se retrata orgullosamente enfermo y decadente, o las etapas de Rembrandt, uno de los pintores más autorretratados, ¿no es cierto que cuando vemos a Rembrandt nos sucede que lo sentimos como un viejo conocido en contraste con la lejanía discreta de la vida anónima de otros pintores de su época? Algo similar ocurre con Frida Kahlo quien ha hecho del autorretrato no sólo un género entre otros en el desarrollo de su obra, sino el tema de su producción entera. En fin, no sigo más, pues el mejor comentario en la pintura es siempre la imagen misma.




 

 Leonardo Da Vinci, 1512






Caravaggio, Autorretrato como Baco enfermo, 1593-4






 Rembrandt, 1629




 

Rembrandt, 1634




 

 Rembrandt, 1663









Nicolás Poussin, 1649






Nicolás Poussin, 1650




Diego Velázquez, hacia 1640






Diego Velázquez, Las Meninas, 1656-7. En esta famosísima pintura, el pintor se retrata pintando detrás de su caballete, frente al grupo que le sirve de modelo.






Jean Baptiste Siméon Chardin, autorretrato con visera, 1775







Francisco de Goya, 1790-5







Francisco de Goya, 1815






 David Caspar Friedrich, 1810





 
 Gustave Courbet, 1843 





Gusteve Courbet, 1849





Arnold Boecklin, Autorretrato con la muerte tocando el violín, 1872






Vincent Van Gogh, 1889





 
Tamara de Lempicka, 1925






Frida Kahlo, Las dos Fridas, 1939





 Roberto Montenegro, 1942






 David Alfaro Siqueiros, El coronelazo, 1945






 Diego Rivera, 1941







Diego Rivera, 1941






José Clemente Orozco, 1948






Francis Bacon, 1972







 Lucian Freud, 1985





Antoni Tapies, 1991







Miquel Barceló, 1996