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jueves, 25 de marzo de 2010

Pinturas de los estudiantes

Como dije, ya sólo falta ir subiendo los trabajos terminados. Los resultados vienen siendo muy buenos, una pequeña muestra a la que iré sumando trabajos conforme haga las fotos.

Autor: Daniel López Sánchez

Autor: David Pérez Gutiérrez


Autora:



Autor:

Autora: Ivonne Hurtado











Algunas del ejercicio sobre Magritte


lunes, 15 de marzo de 2010

III. Ejercicios prácticos sobre la construcción cromática

Y, finalmente, como hemos dicho, los ejercicios para empezar a pintar. Se trata de tres ejercicios sobre tablas de fibracel. Las instrucciones son muy sencillas:

1. En los tres casos usaremos un fondo de color pardo obtenido de la mezcla de dos complementarios, o bien, de un par de secundarios. Obtendremos un gris con cierta tendencia al color que predomine en cantidad. Digamos, un gris coloreado.

2. Preparamos una paleta limitada. Elegiremos una gama de sólo dos colores. En este caso hemos decidido trabajar con un par de colores secundarios (tres posibilidades: verde-violeta, verde-naranja, violeta-naranja. El ejemplo se hizo con violeta y naranja). Podremos aclarar y oscurecer con blanco y negro (en realidad decidimos sustituir el negro por chapopote porque esto permitió agregar un poco de experimentación con la mezcla entre medios) y finalmente podremos usar como gris el color del fondo.

3. Con esta gama, pintamos tres ejercicios.

-El primero será un paisaje o un retrato tomado del natural. Nuestra paleta es limitada, por lo cual estaremos forzados a interpretar la luz y los colores reales con las mezclas y contrastes de nuestra paleta que mejor se adecuen al caso.



-En el segundo ejercicio usaremos la misma paleta, pero ahora haremos una síntesis geométrica de las formas, basándonos en el resultado del primero, es decir, repetiremos la primera pintura, pero geometrizando las formas y fragmentando el espacio a nuestro gusto.



-El tercero será una interpretación del segundo, deslindándose por completo de las figuras y asumiéndo sólo los juegos de contrastes de tonos, matices y saturación.




Es un ejercicio simple, pero muy útil, pues en el paso gradual de la observación del natural a la composición puramente cromática se va ganando en comprensión de las cualidades del color.

Es muy posible que en la práctica se vayan haciendo evidentes los recursos que se ponen en juego. No obstante, será bueno enumerarlos para ganar mayor claridad del objetivo y que no se piense que la insistencia en la ejecución correcta del ejercicio es un simple capricho del profesor.

Veamos las gamas que podemos generar con sólo dos colores, blanco y negro:


Gama de claroscuros del violeta



Gama de claroscuros del naranja



Gama del violeta al gris



Gama del naranja al gris



Gama del violeta al naranja



Gamas de claroscuros desde cualquier punto de los grises intermedios entre el violeta y el naranja.



Gamas de claroscuros desde cualquier punto de la saturación de naranjas y violetas.




Se darán cuenta de que las opciones son en verdad muchas si se busca verdaderamente fabricar los tonos adecuados.

Esto independientemente de los otros elementos implicados, como la interacción del color con la figura y la extensión de la superficie que lo contiene.

Ya sólo falta agregar algunos ejemplos de los resultados del trabajo de los estudiantes.

viernes, 12 de marzo de 2010

II. La pintura como construcción cromática

Hemos visto que la pintura puede definirse por sus simples características físicas, es decir, considerar pintura toda realización sobre una superficie sobre la que se aplica un aglutinante mezclado con pigmentos. Pero si buscamos una definición breve que explique con mayor precisión las características diferenciales de la pintura como arte, podemos todavía encontrar otras definiciones más convincentes.

Una de estas definiciones, quizá la de mayor alcance (aunque no la única posible), es la que nos dice: la pintura es esencialmente construcción cromática.

¿Qué entendemos por construcción cromática?

Hablamos de la distribución consciente, expresivamente intencionada, de zonas de color en una superficie, a través de armonías y contrastes. Éstas se dan a través de las distintas dimensiones del color y en la interacción del color con otros elementos de la forma.

Esta "construcción" de la superficie del cuadro puede ser muy sencilla o muy compleja. Una posibilidad simple (y no por eso de menor fuerza expresiva) puede ser la búsqueda de "acordes" de color. Posibilidades más complejas pueden involucrar búsquedas de ritmos cromáticos, intenciones de asociaciones psicológicas, interacción con los temas, etc.

Un muy bello ejemplo de un cuadro resuelto con un acorde de tan solo tres colores, es La musique de Henri Matisse.


“Nosotros queremos otra cosa, queremos alcanzar un equilibrio interior a través de la simplificación de las ideas y de las formas plasmadoras[…]
[En Van Gogh y en Gauguin]…hay ideas más originales: construcción con superficies de colores, búsqueda del máximo efecto cromático… El tema es indiferente. La luz no se reprime, pero vibra en armonía con radiantes superficies coloreadas. Mi cuadro La musique se hizo con un hermoso azul para el cielo, con el azul más azul, la idea del azul absoluto-, con el verde de los árboles y el bermellón de los cuerpos. Con estos colores alcancé mi acorde luminoso y también la pureza del colorido…”
Henri Matisse


Un ejemplo de composiciones más complejas, en donde los acordes de color se derivan de secuencias rítmicas en formas circulares, lo podemos encontrar en las composiciones de Robert Delaunay.


"Un día tropecé con el problema medular del color. -Comenzó entonces la época de los disques simultanés, de las formas circulares, en las que se utiliza el color en su esencia giratoria y la forma surge del ritmo dinámico y circular del color […] Había que encontrar una nueva multiplicidad de reglas rítmicas, para reemplazar el antiguo andamiaje del cuadro. […]
El contraste simultáneo es la dinámica de los colores y su construcción.”
“[puede volverse a las figuras, pero sólo en una forma puramente plástica] con las relaciones de colores como recurso de construcción.”
Robert Delaunay

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Hay varias posturas acerca del color, digamos, varias teorías del color. Las diferencias de terminología provocan muchas confusiones, pero no se trata de hacerlo más difícil, sino de entendernos, así que me apegaré a los términos más sencillos. Por eso, en la clase hemos elegido empezar por los elementos más básicos.


Cualidades del color:

Matiz (croma)
Tono (Luminosidad)
Saturación (Intensidad)



El círculo cromático



Colores primarios: amarillo, rojo y azul

Colores secundarios (obtenidos a partir de la mezcla de dos primarios): verde, naranja y violeta




Contrastes de color

Johanes Itten, un artista especializado en el tema del color, menciona en su libro El arte del color (que pueden encontrar en la biblioteca de la escuela), siete contrastes posibles entre colores:

- El contraste del color en sí mismo (que es el contraste de matiz)
- El contraste claroscuro (que es el contraste de tonos)
- El contraste cualitativo (que es el contraste de saturación)
- El contraste caliente-frío (que es un contraste por temperatura, asociado a una determinación psicológica)
- El contraste de complementarios (que es el contraste de colores opuestos en el círculo cromático)
- El contraste simultáneo (que es la afectación mutua entre dos o más colores yuxtapuestos)

Este fragmento escrito por Vincent Van Gogh nos permite ver la importancia que los artistas de finales del siglo XIX y los de principios del XX daban al tema de las relaciones de colores y, de paso, nos sirve como reafirmación de los temas de teoría básica del color.



“Siento un apasionado interés por las leyes de los colores… Porque no hay duda de que las leyes del color -que Delacroix fue el primero en determinar- trajeron una luz.
“He aquí las grandes verdades sobre el color en las que creía Delacroix:
Existen en la naturaleza tres colores elementales, que no pueden reducirse a otros, los colores primarios, amarillo, rojo, azul. Cuando dos de ellos se mezclan, aparecen los colores secundarios, anaranjado, verde, violeta. Cada color secundario, mezcla de dos colores primarios, forma con el tercer color primario un contraste, en el que ambos se exaltan a la máxima intensidad: se los llama complementarios.
Los mismos colores que se intensifican con la yuxtaposición, se destruyen mutuamente al combinarse por partes iguales: se obtiene entonces un gris totalmente incoloro y, en la mezcla por partes desiguales, un gris coloreado, un color vidrioso. Su contraste con el color complementario da un acorde con dominante. Pero los mismos colores, diferenciados solamente por el grado de claridad o de vidriosidad, forman, por su semejanza, contrastes armónicos. Para intensificar y armonizar sus colores, Delacroix utilizó al mismo tiempo el contraste complementario y la consonancia de las analogías.”
Vincent Van Gogh

La preocupación por componer los cuadros con un sentido de la construcción cromática viene de mucho tiempo atrás. Uno de los primeros pintores en los que hay una cuidada y expresiva construcción a partir de los colores es Tiziano. Este cuadro llamado El rapto de Europa, en el que Zeus, transfigurado en toro, seduce a Europa lanzándose luego al mar con ella a cuestas, puede ser también disfrutado en virtud de la bella combinación de colores. Faltaría, claro está, ver el cuadro en vivo, pero juzguemos ahora con el color de esta reproducción. Nótese la audacia en las tonalidades y contrastes del cielo y las montaña.



Ya en el siglo XIX, Delacroix fue uno de los pintores que usaron los contrastes y armonías de color con conciencia plena de su potencial expresivo. Su obra influyó mucho en el interés de pintores posteriores, por ejemplo, los impresionistas, por el uso del color. En esta pintura que representa a Dante y Virgilo en un pasaje de la Divina Comedia, podemos notar cómo el fondo verdoso hace destacar el rojo de la cabeza de Dante. También podemos ver cómo hay un cierto ritmo en el cambio de un color a otro cuando recorremos con la mirada el semicírculo que sugieren las figuras.



En los impresionistas el interés por el color es ya algo evidente, al grado de que el tema mismo pierde importancia. En estas dos pinturas de Monet vemos que aunque el paisaje se repite, se trata de dos cuadros enteramente distintos. Esto nos permite entender que el tema del pintor no era el edificio (este era un mero soporte para el tema real), sino la luz y el color.




El puntillismo de Seurat era un intento de dar a los colores la mayor pureza y por lo tanto, el mayor brillo, a partir de una "verdad mayor" de los colores de la pintura en su encuentro con el ojo humano.



“Merced al empleo de trazos aislados de pincel, los colores se mezclan en el ojo del espectador, si éste se coloca a la debida distancia. No hay otro medio para retener satisfactoriamente el juego y el choque de elementos contrastantes: la justa cantidad de rojo, por ejemplo, que se encuentra en la sombra de un verde, o el efecto de una luz naranja sobre un color local azul […] Si estos elementos se combinan de otra manera, y no por mezcla óptica, lo que se obtiene es un color sucio […]”
Georges Seurat


Paul Gauguin, fue uno de los pintores que rompió a finales del siglo XIX con lo que llamamos "el color local", es decir, el color que "tienen" las cosas. Era un hombre de fuerte carácter, ¿de qué otro modo resistiría los cuestionamientos que debieron hacerle sus contemporáneos ante su audaz aplicación de los colores? A él ya no le importó si el mar era azul. Ni siquiera le interesaba que pudiera verse de tal o cual color en distintas horas del día. Si su "construcción cromática" lo requería, se daba plena libertad para pintar el mar, las personas o los árboles, de amarillo, de verde o de violeta.



“Verdad es que los impresionistas estudiaron el color puro, como valor decorativo, pero todavía conservaron una traba: las ataduras de la verosimilitud natural […] Todo ese montón de colores “correctos” es algo sin vida, congelado, una mentira.[…] El color puro: a él hay que sacrificarlo todo. -El color, como tal, es enigmático en las sensaciones que despierta en nosotros. Por lo tanto, también hay que utilizarlo de manera enigmática, cuando nos servimos de él: no para dibujar, sino por los efectos musicales que parten de él, de su naturaleza peculiar, de su fuerza interior, misteriosa, inescrutable.”
Paul Gauguin

Los ejemplos son tantos... pero no quiero atiborrar esto. Les dejo sólo algunos ejemplos más de pintores coloristas y ya iremos viendo a los que nos han faltado.



Aquí, la mujer de Henri Matisse en un retrato que juega con los verdes y los rojos.


Acá André Derain ha compuesto un paisaje en muy llamativos colores. Ya podemos entender por qué llamaron los fauves, es decir, las fieras, a él y al grupo de pintores que hicieron pinturas de colores extremadamente contrastantes y vivos, en esta especie de expresionismo colorista que fue el fauvismo.

El entusiamo por el color alcanza también a la pintura de la segunda mitad del siglo XX. Mark Rothko, pintaba grandes lienzos con superficies de color que buscaban la contemplación atenta del espectador. Más que eso, buscaban propiciar una experiencia estética intensa, una experiencia mística a través del color.



No puedo dejar de mencionar a Rufino Tamayo, un pintor mexicano que hace poesía con el color a través de temas aparentemente sencillos.

Y Klee, uno de mis favoritos, cuyo empleo del color es una delicia, y quien decía que su ser mismo era color.





Quizá es que el entusiasmo me ha desbordado y me ha nublado la conciencia de su distancia histórica, pero ¿no pareciera de pronto que esta composición de Paul Klee fuera un interpretación cromática de alguna pintura de Tiziano?





Bueno, quizá sea exagerado hacer estas comparaciones, pero al menos creo que el concepto de construcción cromática aplicado a la definición de la pintura ha quedado más claro ahora.

Las citas de los pintores están tomadas del libro: Documentos para la comprensión del arte modeno, de Walter Hess, que no está en la biblioteca de la escuela, pero lo tengo yo en mi cubículo si a alguien le interesa consultarlo.

jueves, 11 de marzo de 2010

I. Las técnicas de la pintura

Las distintas técnicas se distinguen entre sí por los componentes de la pintura. Los componentes básicos son:

- Aglutinante. Es la sustancia que fija la pintura al soporte. Básicamente la pintura es pigmento mezclado con un aglutinante.

- Pigmento. Es la sustancia que aporta el color a la pintura. Para mezclarse con el aglutinante, los pigmentos deben estar pulverizados finamente. Pueden obtenerse de minerales, vegetales, animales o pueden producirse de manera sintética.

- Diluyente o disolvente. Es la sustancia que permite adelgazar la pintura para modificar su transparencia o su densidad. En muchos casos es el agua (y entonces decimos que se trata de pinturas de agua) o el aguarrás (cuando decimos que se trata de pintura de aceite), aunque, claro hay muchas sustancias que pueden tener la misma función.

- Soportes. A cada técnica corresponde una gama de posibilidades de aplicación sobre distintos soportes. El soporte es la superficie sobre la que pintaremos y pueden ser desde papeles, telas, maderas, metales, y hasta paredes preparadas.


A continuación una lista de técnicas de la pintura:


Óleo. Su aglutinante es el aceite. El diluyente más empleado es el aguarrás. Sus aplicaciones son muy diversas. Es la técnica más empleada desde el Renacimiento hasta el siglo XX, entre otras razones, porque permite, quizá como ninguna otra técnica, acabados realistas y degradaciones de colores muy sutiles.



Por otro lado, su densidad permite acabados empastados que aproveccharon muy bien muchos pintores modernos, como en este caso, Karel Appel.




Acrílico. Sus aglutinantes son polímeros, es decir, resinas plásticas. En la actualidad es una de las técnicas más empleadas. Tiene como ventaja que seca rápidamente y aunque es soluble al agua, una vez seco, es resistente a ella. Puede aplicarse sobre casi cualquier superficie, siempre y cuando no sea grasa.



Temple. Se habla de temple cuando el aglutinante es una emulsión, es decir, la mezcla en suspensión de agua con un material graso. El temple más común es el de yema de huevo. Su diluyente es el agua. Andrew Wyeth, pintor norteamericano, utiliza con maestría esta técnica, poco empeada por los artistas contemporáneos.




Acuarela. Su aglutinante es algún tipo de goma (como la goma arábiga) y es diluida con agua. Se trabaja por veladuras, aprovechando el blanco del papel para las zonas luminosas.




Gouache. Parecido a la acuarela, pero con colores opacos, por mezcla de blancos o por adición de un material de carga.

Aquí un ejemplo de Egon Shiele pintado en 1911.



Encáustica. Cuando el aglutinante es, o incluye cera de abejas. Suele fijarse con calor. Fue empleada desde la antigüedad, como lo atestigua este retrato realizado en Egipto en la época romana.




Pastel. El pigmento está comprimido en barras y como tiene una cantidad mínima de aglutinantes (sólo la necesaria formar las barras), es necesario usar algún fijador para conservar la pintura sobre el soporte que generalmente es el papel.




Fresco. Se le llama así a esta técnica porque se aplica el pigmento diluido en agua, sobre una superficie de cal preparada en la que se fija el pigmento por un proceso químico al secar la pared, por lo que debe aplicarse cuando la preparación está fresca. Fue muy empleada en los murales renacentistas y también en el muralismo mexicano. Casi toda la obra mural de Rivera y Orozco se realizó con esta técnica.





¿Recuerdan a Masaccio? Estos son algunos de sus frescos.

En la biblioteca pueden encontrar más información. Les recomiendo revisar:

Antoni Pedrola, Materiales, procedimientos y técnicas pictóricas, Barcelona, Ariel, 2004.